miércoles, 10 de julio de 2013

Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.


Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable. 

3 comentarios:

Tania Chan dijo...

Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos... La vida y nuestras acciones, junto a las de los demás son las que nos cambian y nos transforman. Un amigo me dijo una vez, que también somos lo que dejamos ir, lo que ignoramos, lo que no vemos, lo que no hacemos. Vivimos en un mundo en el que las acciones o la omisión pasan aparentemente desapercibidas (aparentemente no hay consecuencias). Los que hablan, los que actúan son pocos, porque pareciera que nada sucede y sin embargo crece un sentimiento de infinita necesidad de transformación. La realidad pareciera un río por el que solamente queda ser llevado. Pero la publicación sobre Eduardo, llega a un punto fundamental. Hacer porque se tiene la esperanza (tal vez)de que se desencadene la alegría de hacer, y luego todo se traduzca en actos, porque "al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable."

Susana Nieto dijo...

En cual de los tomos de Memorias del fuego está la frase que citas?

Natalia duran fonseca dijo...

alguien me puede decir la página y el libro en el que aparece la frase por favor :)